Análisis de los Cultivos Estratégicos Básicos de México, a través del Índice de Autosuficiencia Alimentaria, 2011-2020

Analysis of the basic strategic crops of Mexico through the Food Self-Sufficiency Index, 2011-2020

Antonio Favila Tello antonio.favila@umich.mx Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México orcid https://orcid.org/0000-0001-8652-147X


DOI: https://doi.org/10.31644/IMASD.35.2024.a03

Fecha de recepción: 28 de agosto de 2022
Fecha de aceptación: 13 de octubre 2023
Fecha de publicación: 01 de febrero 2024

Resumen

El presente estudio tiene por objetivo calcular el Índice de Autosuficiencia Alimentaria (IAA) para un conjunto de nueve de los cultivos estratégicos básicos señalados por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México, siendo los seleccionados el arroz, la avena, el cacao, el café, el frijol, la manzana, la soya, el sorgo y el trigo, para el periodo 2011-2020. El IAA ayuda a medir el estado y evolución de la capacidad nacional para satisfacer el abasto interno de un determinado bien. Valores bajos del IAA indican que el abasto de dicho producto es altamente dependiente de las condiciones que imperen en los mercados internacionales del mismo. Para el caso mexicano, los valores más bajos del IAA se encontraron en la soya, el arroz y la avena. Los productos que mostraron las condiciones más favorables fueron el café, el frijol, la manzana y el sorgo.

Palabras clave: Alimentación; Suficiencia; Cultivos básicos; Importaciones; Exportaciones

-Abstract-

The objective of this study is to calculate the Food Self-Sufficiency Index (IAA) for a set of nine of the basic strategic crops indicated by the Ministry of Agriculture and Rural Development of the Government of Mexico, the selected ones being rice, oats, cocoa, coffee, beans, apples, soybeans, sorghum and wheat, for the period 2011-2020. The IAA helps to measure the state and evolution of the national capacity to satisfy its internal supply of a certain good. Low values of the IAA indicate that the supply of said product is highly dependent on the conditions prevailing in its international markets. For the Mexican case, the lowest IAA values were found in soybeans, rice and oats. The products that showed the most favorable conditions were coffee, beans, apples and sorghum

Keywords: Food; sufficiency; staple crops; imports; exports

Introducción

La autosuficiencia alimentaria se alcanza cuando se satisfacen las necesidades alimenticias de la población mediante la producción local. Entre otros factores, esta depende de las actividades de fomento a la producción de un conjunto determinado de bienes, de la disponibilidad de insumos (las semillas, los fertilizantes, los combustibles y la maquinaria) y de la acción de las políticas públicas, en particular de aquellas relacionadas con la competencia y el comercio. En tal escenario, la autosuficiencia alimentaria implica no solo el incremento en la producción local, sino también el disminuir la dependencia de las importaciones de alimentos y procurar las exportaciones, esperando que estas traigan recursos frescos que ayuden a dinamizar al campo mexicano (Cruz et al., 2021).

Por otro lado, la denominación de cultivos básicos y estratégicos proviene de la Ley de Desarrollo Rural del año 2000, esta clasificación obedece a un conjunto de características tales como el número de personas que se emplean en ellos, su relevancia para la economía nacional, su importancia ecológica, sus implicaciones para mantener la salud, la seguridad pública y su participación en la dieta de los mexicanos. Además, la ley incluyó como actividades estratégicas a la producción, el abasto e industrialización de huevo, la leche, la carne de bovinos, porcinos, aves y pescado (CEDRSSA, 2019).

El carácter de básico y estratégico confiere a estos cultivos una serie de protecciones legales y los hace sujetos de actividades específicas de fomento para su cultivo, abasto y transformación. Por lo cual, incluye dar preferencia en su comercialización a la producción nacional, facilitar a los productores de estos bienes el acceso al financiamiento, procurar que dichos bienes sean asequibles para todos los mexicanos y proporcionar a estas actividades un carácter prioritario en la negociación de los acuerdos comerciales internacionales (CEDRSSA, 2019).

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), se consideran como cultivos estratégicos básicos el arroz, la avena, el cacao, el café, la caña de azúcar, el frijol, el maíz blanco y amarillo, la manzana, la canola, el cártamo, girasol, la soya, el sorgo y el trigo (SADER, 2017).

Pese a las relativas ventajas legales manifestadas, la situación actual de varios de estos cultivos es sumamente complicada y la autosuficiencia nacional en su abasto se encuentra supeditada a lo que ocurra con ellos en los mercados internacionales. Muestra de ello son los recientes retrocesos experimentados en la producción de varios de estos bienes en los años recientes.

Si se toma en consideración el periodo comprendido del año 2011 al 2020, puede observarse que disminuyó la producción de al menos cuatro de los cultivos básicos estratégicos en México. La del cacao disminuyó en un 30 %, la del café en un 26 %, la del sorgo en un 32 % y la del trigo en un 18 % (FAO, 2022). Lo anterior pone en duda si las medidas preferenciales mencionadas se han traducido en mejoras a la autosuficiencia o la soberanía alimentaria.

El presente trabajo, con aspiraciones descriptivas, tiene por objetivo medir el Índice de Autosuficiencia Alimentaria (IAA) para un conjunto de nueve cultivos estratégicos básicos mexicanos, por el periodo comprendido de 2011 a 2020. La selección de estos nueve cultivos y del periodo de estudio se basó en la disponibilidad de información en las bases de datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Los cultivos elegidos fueron el arroz, la avena, el cacao, el café, el frijol, la manzana, la soya, el sorgo y el trigo. Se pretende demostrar la hipótesis descriptiva que indica que en la mayoría de estos cultivos México no es autosuficiente y es dependiente de las importaciones de los mismos. A continuación, se muestra una revisión de la literatura del tema, seguida de la exposición del método utilizado y los resultados encontrados, para después cerrar con las conclusiones del estudio.

1. Revisión de literatura

La autosuficiencia alimentaria se encuentra vinculada al concepto de la seguridad alimentaria. La seguridad alimentaria se define como el acceso de la población a alimentos suficientes, seguros y nutritivos, que permitan llevar una dieta que fomente la salud y complazca las preferencias de los individuos, sus dimensiones básicas son la disponibilidad, la accesibilidad, la utilización y la estabilidad. La dimensión de disponibilidad se refiere a las cantidades existentes de alimentos, sean estos provenientes de la producción nacional (es decir, de la autosuficiencia) o de las importaciones (Pérez, 2020).

La dimensión de acceso se refiere a las capacidades de la población para adquirir los productos que se requieren para su alimentación; la utilización se refiere a conjugar la alimentación, el acceso al agua potable, la sanidad y la atención médica para procurar el bienestar y la salud pública; y finalmente, la dimensión de estabilidad implica la inexistencia de riesgos graves que comprometan el acceso a los alimentos (Pérez, 2020).

Por lo anterior, la autosuficiencia juega un papel primordial en las estrategias alimentarias de las naciones, no solo para la producción y el abasto, sino también para generar condiciones favorables de acceso, utilización y estabilidad. Estas condiciones no se encuentran garantizadas en muchos productos para el caso mexicano, lo cual ha generado numerosas investigaciones alrededor del tema. La tabla 1 contiene algunas investigaciones recientes sobre este tópico.

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Como puede apreciarse, existen puntos en común en estas investigaciones; por ejemplo, el cálculo de índices para medir a la autosuficiencia, el uso de estadísticas de comercio para diagnosticar el fenómeno y la preocupación por el desempeño mexicano en la producción de cereales.

Se trata de un tema complejo relacionado con factores poblacionales, climáticos y de mercado, así como con la influencia de las políticas públicas. Ejemplo de ello son los programas dirigidos a aminorar el hambre en México, los cuales han sido de corte asistencialista, en vez de dirigirse hacia la solución de los problemas del aparato productivo (Soria et al., 2015).

Otros problemas del sector, derivados de las decisiones de políticas, pueden identificarse con la adopción del paradigma agroexportador. Este modelo obedece a la idea de la existencia de países centrales consumidores y países periféricos productores; de tal forma, los países periféricos producen para exportar y satisfacer las necesidades de los países centrales, siendo esta una condición necesaria para su crecimiento. En este paradigma la responsabilidad de la producción y el crecimiento se trasladan al sector privado; el gobierno, por su parte, asume un papel de facilitador de estas actividades, favoreciendo a las ramas económicamente eficientes, es decir, a las vinculadas con los mercados internacionales. En la práctica, la adopción de este modelo implicó el descuido del mercado interno y de sus necesidades, así como de los mecanismos sociales tradicionales de redistribución del ingreso (Acosta, 2006).

Para la adopción de este modelo, entre 1983 y 1989, múltiples empresas públicas dedicadas al sector agropecuario fueron vendidas, liquidadas o transferidas (Soria et al., 2015), ello empeoró las prácticas desleales de comercio, acentuó la falta de subsidios para compensar los apoyos que se otorgaban a los productores en otros países y afectó la disponibilidad de recursos para el financiamiento y la investigación agrícolas (Schwentesius y Gómez, 1999).

Por lo anterior, cabe agregar la baja prioridad que recibieron los cereales y otros alimentos en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El TLCAN supuso la profundización del neoliberalismo en México, se esperaba que este dinamizara el crecimiento económico a consecuencia del incremento en la producción de bienes de exportación y la llegada de mayor Inversión Extranjera Directa (IED). Sin embargo, los efectos del TLCAN en el campo mexicano fueron mixtos y el dinamismo de la producción agrícola de México disminuyó en los años posteriores al TLCAN como efecto de la apertura comercial y de la desprotección de amplios sectores al caer gradualmente las barreras comerciales (Escalante y González, 2018).

Con respecto al rubro de las exportaciones resultó beneficiado a consecuencia de la entrada en vigor del TLCAN. No obstante, esto ocurrió con una escasa inclusión socio-productiva, ya que se estima que solo el 6 % de los productores en México son capaces de exportar. El esquema adoptado favoreció la producción y exportación del ramo hortofrutícola, en detrimento de los productores de granos, de los cuales México se convirtió en un importador neto (Escalante y González, 2018).

Otras preocupaciones frecuentes alrededor del tema se refieren a las implicaciones económicas y políticas de la alimentación. Existe una dinámica de hegemonía y dominio determinada desde las grandes potencias económicas que ha transformado a los alimentos en instrumentos para la protección de intereses geopolíticos. Lo anterior ha acrecentado la subordinación y la dependencia alimentaria de los países en desarrollo, en detrimento de las unidades productivas marginadas de los mercados internacionales (Espinosa y Zubirán, 2022).

Otra cuestión del sector externo relacionada con la autosuficiencia alimentaria es la disposición de los subsidios. Estos juegan un papel determinante para que la agricultura cumpla su función de proveer alimentos y materias primas a bajo costo y son fundamentales para la competencia en los mercados internacionales. Las altas subvenciones ayudan a las economías centrales a incrementar su producción exportable, cuando esto ocurre, estos países son capaces de forzar la reducción de los precios, provocando una desventaja competitiva en los países subdesarrollados, privilegiando en estos el consumo de bienes importados (Rivera et al., 2021).

Adicionalmente, ha habido en México una reducción significativa de la tierra agrícola (entendida como la suma de las tierras de cultivo más las tierras utilizadas para el pastoreo divididas entre el número de habitantes), a partir de los años sesentas y hasta nuestros días. Mientras este indicador era en 1961 de 2.52 hectáreas (ha), para 2018 había disminuido hasta solo 0.85 ha (Ruiz, 2021).

Esta reducción en las superficies cultivables se une a otros problemas como los relacionados con la baja tecnificación y la poca disponibilidad de riego, los cuales impactan en la productividad del campo mexicano. En 2018, el rendimiento promedio en toneladas por hectárea (TPH) para el caso de los cereales en México fue de 3.8 TPH, este mismo indicador fue superior en países como Chile (7.1 TPH), Uruguay (5 TPH), Perú (4.5 TPH), Brasil (4.8 TPH), Colombia (4.5 TPH) y Paraguay (4.2 TPH) (Ruiz, 2021).

2. Materiales y Métodos. El Índice de Autosuficiencia Alimentaria (IAA)

El IAA indica en qué medida el país de referencia es autosuficiente en la producción de un determinado bien, es decir, en qué medida puede satisfacer el consumo nacional del mismo sin necesidad del comercio internacional (Ireta et al., 2015).

El IAA se encuentra determinado por la fórmula 1:

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El resultado del IAA se expresa en porcentaje; los valores del IAA más altos indican una mayor autosuficiencia y denotan la existencia de condiciones favorables para la competitividad, es decir, señalan en qué medida el país puede dedicar parte de su producción local al comercio sin comprometer su consumo. Además, los valores bajos del IAA implican que el abasto del producto puede verse comprometido por cambios en los mercados internacionales, tales como los incrementos súbitos en los precios, problemas logísticos, conflictos internacionales y bajas repentinas en la producción; es decir, que se trata de productos en los que el país es vulnerable y dependiente (Ireta et al., 2015).

3. Resultados

La tabla 2 muestra el cálculo del IAA para el caso del arroz mexicano. Como puede observarse, pese al incremento en la producción nacional de arroz, este se correspondió a su vez con un incremento en las importaciones. En cuanto a las exportaciones de arroz, estas solo fueron significativas en los años 2017 y 2018. El valor del IAA en este bien se mantuvo entre el 15 y el 23 %, lo que indica que el abasto de este bien con producción nacional no logra cubrir ni siquiera la cuarta parte de lo necesario.

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Por otra parte, la avena muestra un comportamiento parecido al del arroz, pero de manera menos drástica. Pese al incremento sostenido en la cantidad producida, esta se ve correspondida con un incremento en las importaciones y, durante todo el periodo, no existieron exportaciones significativas de este bien. Por lo tanto, como se aprecia en la Tabla 3, el porcentaje del consumo nacional de avena que puede solventarse con la producción nacional se encontró entre el 30 y el 57 %.

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Con el cacao la situación parece más compleja todavía. Durante el periodo de estudio la producción nacional del mismo se contrajo en un 30 %, mientras las importaciones se incrementaron de manera importante hasta el 2019. Si se comparan las importaciones de cacao de México en 2011 con las realizadas en 2019 puede detectarse que estas fueron 2.4 veces superiores. El único año con importaciones de cacao bajas fue el 2020, situación probablemente relacionada con la pandemia. De la misma forma, las exportaciones del bien fueron poco significativas en la mayoría de los años considerados. Por otra parte, como se aprecia en la Tabla 4, el valor del IAA se encontró entre el 38 y el 89 %.

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Otro caso que llama la atención es el del café mexicano, el cual, pese a haber contraído su producción durante el periodo de estudio en un 26 %, tuvo también exportaciones considerablemente superiores a las importaciones, como se aprecia en la Tabla 5. Es decir, se trata de un cultivo en el cual México muestra autosuficiencia alimentaria y solvencia para abastecer a los mercados internacionales.

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El frijol mexicano también parece tener un desempeño adecuado. Se trató de un cultivo que incrementó de manera sostenida su producción durante el periodo, y con valores de la IAA relativamente altos, como se aprecia en la Tabla 6, que estuvieron en un rango entre el 83 y el 99 %.

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En cuanto a la manzana se refiere, en la Tabla 7 se aprecia que este cultivo incrementó su producción durante el periodo 2011-2020 y, pese a que las importaciones también se incrementaron y las exportaciones fueron menores, conservó valores adecuados en el IAA en un rango entre el 61 y el 77 %.

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De los productos seleccionados, el que muestra la mayor vulnerabilidad es la soya. Las importaciones de este cultivo exceden por mucho a la producción nacional, incluso han llegado a ser hasta veinte veces superiores. Por otro lado, las exportaciones mexicanas de este bien fueron mínimas durante el periodo de estudio y, como se aprecia en la Tabla 8, sus valores en el IAA se encontraron entre el 5 y el 11 %.

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Con respecto al sorgo, este mostró fortalezas en cuanto a su producción nacional, la cual fue superior a las importaciones durante todo el periodo estudiado. Lo anterior contribuyó para que los valores en el IAA de este cultivo se encontraran entre el 73 y el 99 % como se aprecia en la Tabla 9.

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En el caso del trigo puede identificarse que las importaciones del mismo fueron superiores a la producción nacional durante todo el periodo. Los valores del IAA para este cultivo se encontraron en un rango entre el 42 y el 55 %, como se aprecia en la Tabla 10, lo que implica que México es dependiente en buena medida de las importaciones de trigo para solventar su consumo nacional.

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4. Discusión

Calcular el IAA para los productos mencionados en el presente estudio, como se aprecia en la Tabla 11, con datos para 1990, es decir, para un periodo anterior a la intensificación de la apertura comercial de mediados de los noventa, puede poner en perspectiva los resultados encontrados.

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Como puede observarse, los cambios severos en el IAA ocurrieron, principalmente, en los granos como el arroz, la avena, la soya y el trigo. Incluso el IAA se incrementó en algunos productos, si se compara 1990 con el 2020, tales como el frijol o el sorgo.
Otros estudios que pueden ser de utilidad para contrastar los resultados de la presente investigación incluyen los siguientes:

Ayala et al. (2011) utilizaron el IAA para valorar el desempeño del sector agropecuario mexicano, encontrando que, entre 1993 y 2009, la autosuficiencia alimentaria (calculada para este sector en su conjunto) pasó de ser cercana al 100 % a aproximarse a solo el 88 %; esto a su vez se correlacionó fuertemente con el incremento en la apertura comercial y el déficit en la balanza comercial agroalimentaria, fenómenos que ocurrieron durante el mismo periodo.

Por su parte, Ireta et al. (2015) comprobaron una relación entre la caída en el IAA y el incremento en las importaciones de arroz realizadas por México, lo cual indica una pérdida sostenida en la competitividad en el comercio de este producto y la falta de producción nacional para satisfacer el abasto.

Por otro lado, Favila y Herrera (2023) midieron el IAA para el caso del arroz mexicano durante el periodo 2010-2018, utilizando para ello datos provenientes del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP); los valores del IAA resultantes mostraron ser muy parecidos a los obtenidos en esta investigación, con solo pequeñas variaciones de entre el 1 y el 2 %.

Otro índice que comparte el sentido del IAA es el Coeficiente de Dependencia de las Importaciones de Cereales, el cual es publicado por la FAO (2022). Este coeficiente se calcula por periodos de tres años y estima el porcentaje que representan las importaciones en el consumo aparente de granos. En el caso de México, para el periodo 2014-2016 este indicador alcanzó un valor de 29.8 %, para el periodo 2017-2019 de un 37 %, y para el periodo 2018-2020 de un 39 %, lo cual refleja la dependencia de México hacia las importaciones de granos y la tendencia creciente de la misma.

Los resultados obtenidos son congruentes con lo pronunciado en el estudio de Velázquez et al. (2020), quienes señalaron que México perdió su competitividad internacional en granos a partir de mediados de los años noventa. Sin embargo, conservó (o incluso incrementó) su competitividad en aquellos productos beneficiados por el paradigma agroexportador (particularmente en algunas frutas y hortalizas).

Lo anterior concuerda con el trabajo de Baer y Sadowski (2019) quienes señalaron que, entre los años noventa y el presente, los países asumieron una de tres posiciones posibles en cuanto a su autosuficiencia alimentaria: a) países que por su disponibilidad de capital y recursos naturales pueden aspirar a la autosuficencia y exportar; b) países cuyo capital les permite garantizar su abasto de alimentos con importaciones; y c) países cuyo abasto de alimentos se encuentra comprometido por factores económicos y naturales. Cabe resaltar que la dependencia hacia las importaciones podría no ser necesariamente negativa, en tanto permita la eficiencia económica y la alimentación en países con rezagos económicos, tecnológicos o escasez de recursos naturales. México en este caso muestra características del grupo b, al menos en aquellos cultivos que no se encuentran orientados hacia los mercados internacionales.

Conclusiones

La denominación de cultivos estratégicos básicos tuvo la intención acertada de incentivar la producción de determinados bienes para garantizar su abasto. Sin embargo, en la práctica esto no fue suficiente para compensar los efectos de la apertura de las fronteras, la competencia desleal y la caída de las barreras comerciales. Estas y otras situaciones incrementaron la intensidad de la competencia y redujeron la rentabilidad de producir estos cultivos en México, incrementando así la dependencia mexicana hacia las importaciones de alimentos.

El IAA es una herramienta que permite dimensionar en qué medida un país es autosuficiente para solventar su consumo de un cierto bien. Pare el caso de los productos estratégicos básicos en México el IAA revela contrastes importantes.

Los productos que mostraron los valores más altos del IAA, es decir, mayor autosuficiencia y menor dependencia hacia las importaciones, fueron el café, el frijol y el sorgo. Estos productos mostraron una autosuficiencia superior al 80 % durante la mayor parte del periodo estudiado. De estos, el café es el que muestra las condiciones más favorables, es decir, muestra capacidad para abastecer al mercado nacional y exportar cantidades importantes de manera consistente en el tiempo.

Los productos más rezagados fueron la soya y el arroz con niveles de autosuficiencia inferiores al 25% durante el periodo de estudio. De estos, la soya es el cultivo que muestra mayor dependencia hacia las importaciones y los valores más bajos del IAA. El resto de los productos estudiados muestra una dependencia hacia las importaciones moderada y cambiante en el tiempo, aunque algunos de ellos muestran condiciones preocupantes en las cuales la producción nacional baja y las importaciones crecen, tales como el cacao y el trigo.

Futuras líneas de investigación pueden abordar estos casos de manera pormenorizada, destacando los estímulos y subsidios que existen en la producción de cada uno de estos cultivos, y reflexionando sobre la manera en la que la competencia internacional ha comprometido su viabilidad en la producción nacional y su capacidad para abastecer el consumo de los mexicanos.

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