Identidades Juveniles desde una Regionalización Educativa Intercultural: Trayectorias Estudiantiles de COBACH-UNICH

Youth Identities From An Intercultural Educational Regionalization: Student Trajectories At COBACH-UNICH

María Gabriela López Suárez Universidad Intercultural de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. México gabriela.lopez@unich.edu.mx orcid http://orcid.org/0000-0002-0482-0976
Ana Laura Castillo Hernández Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Dirección General de Becas y Apoyos a la Comunidad Científica y Humanística. Ciudad de México ana.conacyt@unich.edu.mx orcid https://orcid.org/0000-0002-2422-7010


DOI: https://doi.org/10.31644/IMASD.44.2026.a07

Fecha de recepción: 10 de junio de 2025
Fecha de aceptación: 10 de marzo de 2026
Fecha de publicación: 01 de junio de 2026

Resumen

Este texto, que se trabaja en colectivo, tiene como propósito reflexionar -desde la experiencia como docentes investigadoras- sobre la reconfiguración de las identidades en juventudes que cursan sus estudios de educación superior en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) y que egresan de centros educativos del Colegio de Bachilleres de Chiapas (COBACH). Dentro de los elementos que se toman en cuenta para la reflexión de las identidades están los territorios, los cuerpos y los espacios que habitan las juventudes universitarias. El enfoque teórico del trabajo es desde la interculturalidad crítica y los estudios regionales.

La población estudiantil con la que se ha trabajado corresponde a las licenciaturas en Comunicación Intercultural y Desarrollo Sustentable de las sedes de San Cristóbal de Las Casas y Oxchuc en la UNICH, Región socioeconómica V Altos Tsotsil-Tseltal. Se partió de una metodología cualitativa, con enfoque participativo, aplicando cartografías corporales como una herramienta que aporta a la regionalización identitaria a partir de lo educativo. La estructura del documento se articula en dos apartados. El primero: La convergencia entre las identidades, territorios y espacios habitados; el segundo: Reconfiguraciones identitarias desde las perspectivas intercultural y regional. Se finaliza con las conclusiones.

Palabras clave: identidades juveniles, interculturalidad, regionalización, trayectorias educativas

-Abstract-

This text, developed collectively, aims to reflect on the reconfiguration of identities among young people pursuing higher education at the Intercultural University of Chiapas (UNICH) and graduating from the Chiapas College of Bachelors (COBACH). Among the elements taken into account for the reflection on identities are the territories, bodies, and spaces inhabited by university students. The theoretical approach of this work is critical interculturality and regional studies.

The student population studied was from the Bachelor's programs in Intercultural Communication and Sustainable Development at the San Cristóbal de las Casas and Oxchuc campuses of UNICH, Region V Altos Tsotsil-Tseltal. A qualitative methodology with a participatory approach was used, applying body mapping as a tool that contributes to the regionalization of identity through education. The document is structured in two sections. The first: The convergence between identities, territories, and inhabited spaces; the second: Identity reconfigurations from intercultural and regional perspectives. It concludes with conclusions.

Keywords: youth identities, interculturality, regionalization, educational trajectories

Introducción

Adentrarse en el tema de las identidades implica el tener presente las interacciones múltiples que se llevan a cabo de manera cotidiana entre actores sociales diversos, las formas de comunicación que se establecen, los territorios en los cuales habitan y los cambios que se generan en los distintos contextos que les rodean y, por ende, inciden en las identidades individuales y colectivas.

En los contextos escolares, las dinámicas que se llevan a cabo en quienes integran la comunidad educativa, los cambios de contextos en que se insertan las y los estudiantes al ingresar a la universidad, las interacciones con estudiantes de sus grupos y de otras carreras, el reconocimiento de los espacios nuevos en los que se integran y de las culturas a las que pertenecen, también puede incidir de manera directa o indirecta en sus cambios identitarios.

Abordar la temática de las identidades desde los enfoques teóricos de la interculturalidad y los estudios regionales permite dar cuenta de una manera más integral de las reflexiones generadas a partir de las interacciones con estudiantes universitarios de la UNICH, provenientes de contextos en su mayoría rurales, indígenas o espacios urbanizados periféricos y de instituciones de educación pública.

Se identificó que las principales instituciones de educación media superior de las que suelen egresar, antes de ingresar a la UNICH, son el COBACH y el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Chiapas (CECyTE); y en esta ocasión nos centraremos en estudiantes que estudian ahora en la UNICH, pero egresaron de COBACH, por ser una institución de Educación Media Superior (EMS) que tiene 338 centros educativos distribuidos en 105 municipios del estado y, según el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en 2019 atendía a un 44.59% del total de estudiantes, es decir, casi la mitad de la población juvenil estudiantil de EMS del estado.

En este artículo, el posicionamiento de lo regional se hace a partir de lo educativo intercultural, teniendo en cuenta, primero, en cuanto a lo regional, que:

Dentro de una región convergen, entonces, los sujetos con su entorno, donde establecen una interrelación que posibilita a la región para ser abordada desde diversos enfoques, ya sean sociológicos, antropológicos, históricos, geográficos, jurídicos, económicos, por mencionar algunos. De tal manera que, dependiendo del enfoque con el que se estudie se puede dar una significación y clasificación de región (López, 2012, p. 22).

En este sentido, se parte, en un inicio, desde una regionalización plan o administrativa preexistente, como lo son la organización territorial del estado, distribuida en quince Regiones Socioeconómicas de Chiapas, y nos situamos en la Región V—“Altos Tsotsil-Tseltal”, en la que convergen otras dos regionalizaciones educativas administrativas: como la Coordinación de Zona Altos del COBACH, que atiende a 42 centros educativos en modalidad planteles o CEMSaD (Centro de Educación Media Superior a Distancia) de un total de nueve Coordinaciones de Zona del COBACH; las Unidades Académicas Multidisciplinarias (UAM) de la UNICH, San Cristóbal de Las Casas y Oxchuc; de un total de cuatro UAM y dos Unidades Académicas Multimodales de la UNICH.

Sin embargo, se observa cómo las dinámicas de las identidades de las y los jóvenes estudiantes de una región tipo palimpsesto configuran una región educativa intercultural que parte de un enfoque más fenomenológico-hermenéutico, es decir, a partir de las propias experiencias vividas, las regiones emergen, se construyen y tienen sentido en tanto son constituidas por sujetos que delimitan en la cotidianidad los elementos compartidos o no.

Si bien los elementos de la región educativa intercultural que se propone ahora y las interacciones que se establecen entre ellos se llevan a cabo desde una dimensión teórico-analítica y se ciñen a la capacidad o creatividad de quienes la formulan, determinar la relevancia de ciertas prácticas más que otras o elementos sustantivos del proceso obedece a que el contexto toma relevancia como punto de partida y de engrane entre lo local/nacional/global (Castillo, 2019, p. 260).         

Con relación al enfoque intercultural, se tiene en cuenta uno de los aportes de Maya Lorena Pérez Ruiz, retomando la postura de que la interculturalidad es un “campo de investigación en construcción” (2009, p. 280) y, por lo tanto, es dinámico; además, se inserta en el campo de los estudios interculturales: “El centro está en los procesos culturales, en las prácticas sociales que visibilizan el cambio cultural” (2009, p. 282). De ahí que se parte desde un enfoque intercultural con miras hacia una educación crítica, donde las y los estudiantes interactúen con el reconocimiento y respeto de sus diversidades bioculturales, lingüísticas y de género, con el desarrollo de competencias interculturales que puedan adquirir en las interacciones con sus pares, en sus actividades académicas, en el reconocimiento de su educación no formal, pero también desde los choques culturales que vivencian, al respecto, la interculturalidad:

Va mucho más allá del respeto, la tolerancia y el reconocimiento de la diversidad; señala y alienta, más bien, un proceso y proyecto social político dirigido a la construcción de sociedades, relaciones y condiciones de vida nuevas y distintas. Aquí me refiero no solo a las condiciones económicas, sino también a ellas que tienen que ver con la cosmología de la vida en general, incluyendo los conocimientos y saberes, la memoria ancestral y la relación con la madre naturaleza y la espiritualidad, entre otras (Walsh, 2008, p. 140).

La convergencia entre las identidades, territorios y espacios habitados

Al interactuar con los grupos estudiantiles de las licenciaturas en Comunicación Intercultural y Desarrollo Sustentable en las sedes de San Cristóbal de Las Casas y Oxchuc, Chiapas, se pueden identificar elementos que caracterizan a sus diversas identidades. En la interrelación que a diario tienen con sus compañeras y compañeros de grupo, se van integrando en pequeños subgrupos que tienen características afines, de acuerdo a sus gustos, lugares de origen, lenguas que hablan, actividades culturales, artísticas o deportivas, género, pero también es importante señalar las situaciones de salud o alguna problemática específica que tengan. Estos últimos elementos son parte de las identidades que van construyendo en las interacciones.

Al respecto de la interacción con las otras y los otros, Tostado menciona que:

Durante el proceso de construcción y consolidación de la identidad, los 'otros’ juegan un papel determinante. Primeramente, la sociedad interpela a los individuos o grupos, les propone valores y modelos; el individuo (o el grupo) se reconoce como el destinatario de dichas interpelaciones y se identifica con los valores, ideales y modelos propuestos, los internaliza y a partir de ellos construye una imagen o representación de sí mismo (Tostado, 1999, p. 295).

Las intervenciones tuvieron como tema eje los mapeos territoriales en los que destacan los sentidos del hacer espacio, prácticas, identidades en espacios educativos, así como la construcción colectiva de una cartografía intercultural de sus trayectorias educativas en tanto sus prácticas de cuidado y autocuidado. Dos de las intervenciones se realizaron con estudiantes de la licenciatura en Comunicación Intercultural en la sede central en San Cristóbal de Las Casas, con dos grupos, uno de primer semestre con 32 estudiantes y otro de cuarto semestre de la carrera con 20 estudiantes; la tercera intervención fue con 17 estudiantes de la licenciatura en Desarrollo Sustentable de cuarto semestre, en la UAM de Oxchuc. En total, la participación fue de 69 estudiantes entre la sede central de San Cristóbal de Las Casas y Oxchuc, donde al menos la mitad de esta población universitaria proviene de centros educativos de las regiones educativas Altos, Selva y Selva Norte del Colegio de Bachilleres de Chiapas, como institución de educación media superior.  Por lo que se habla de experiencias situadas que participan en la configuración territorial e identitaria de las juventudes universitarias de la UNICH, mas no que representan una región total de los Altos o una región total educativa, pues sería borrar otras posibles experiencias situadas tanto de las diferentes sedes como del vasto territorio de Chiapas y el Sur.

Con ambas sedes y carreras, se propusieron las actividades en formato de charla-taller, partiendo de metodologías participativas, retomando las experiencias desde la docencia, la investigación, las experiencias personales y de vinculación comunitaria en el diseño y al poner en práctica estas metodologías. De esta manera se trabajó con mapeos territoriales, cartografías corporales y algunos elementos autoetnográficos desde un enfoque centrado en la interculturalidad crítica, que busca abordar desde una mirada interseccional los elementos de etnia, género, lengua, clase social, cuerpo, salud, sexualidad y territorio. Además de lo anterior, se buscó como elemento clave colocar al centro las prácticas de las y los jóvenes, sus discursos, saberes, afectos y propias definiciones identitarias. Como menciona Walsh, “seres estando siendo, andando, caminando, preguntando, transitando, cruzando, así fracturando la estabilidad e inmutabilidad que el sistema moderno colonial de género nos ha impuesto como la única posibilidad, la única verdad” (2025, p.18).

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Los estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Intercultural en San Cristóbal de Las Casas se identifican, por ejemplo, con el hecho de haber egresado de algún centro educativo de COBACH, principalmente del Plantel 11 San Cristóbal y el Plantel 58 San Cristóbal Norte, pero también otro elemento presente en su configuración identitaria es la migración intrarregional dentro del estado, por lo que también provienen de otros centros educativos dentro de la misma Coordinación de Zona Altos. Plantel 11 San Cristóbal, Plantel 58 San Cristóbal Norte, CEMSAD 120 Nachig’y el Plantel 61 Chanal; de la Coordinación de Zona Selva Norte: CEMSaD160 Libertad Jolnishtié 2a Sección; Coordinación de Zona Selva: Plantel 16 Ocosingo, el 86 Tenango y el 156 El Corralito, este último ubicado en una localidad de Oxchuc en la Región V Altos Tsotsil-Tseltal, pero que no pertenece administrativamente a la Coordinación de Zona de Altos del COBACH.

Esta última condición, en la que un plantel del COBACH se encuentre fuera de la cabecera, como el caso del Plantel 156 El Corralito, ubicado a 10 kilómetros de la cabecera municipal, implica que elijan como primera opción el CECyTE 11, que se encuentra más cerca; a su vez, esto condiciona de algún modo las posibles trayectorias de educación superior, ya que suelen buscar carreras afines al perfil de egreso de este subsistema, que es de corte más técnico y agrónomo, o bien Desarrollo Sustentable en el caso de las opciones de UAM Oxchuc de la UNICH, que se encuentra a muy poca distancia del CECyTE 11.

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Se concibe entonces a las identidades como algo relacional y estas relaciones se dan a partir de la precondición de un espacio, que participa también en una configuración identitaria, pero que, al mismo tiempo, estas identidades relacionales constituyen y dinamizan los espacios. Blanca Ramírez y Liliana López conciben que:

El espacio implica una serie de relaciones de coexistencia explicadas desde diferentes perspectivas, en donde se dan los vínculos, las relaciones e interacciones, que llevan a la construcción, transformación, percepción y representación de la geografía; todo ello se expresa a través de factores tales como la localización, ubicación, distancia, superficies o zonas, dirección, rumbo, áreas de influencia, responsabilidad, dominio, resistencia, forma, tamaño, posición (centro-periferia, interno-externo, cerca-lejos, norte-sur), distribución, vecindad, accesibilidad, procesos de aglomeración y dispersión, patrones, nodos, flujos y rutas (2015, p.19).

A partir de las charlas, talleres y el trabajo interactivo al hacer los mapeos, los grupos expresaron, como parte de las dinámicas del trabajo, elementos muy importantes que permiten dar cuenta de cómo los actores, los territorios y los espacios que habitan son determinantes en los distintos roles que desempeñan, además de ser estudiantes. De ahí que, como destaca Tostado, “la identidad se construye y se transforma en la medida en que se confronta con otras identidades en la interacción social” (Tostado, 1999, p. 295).

Parte de este trabajo con las y los estudiantes nos lleva a reflexionar sobre las categorías que se hacen presentes en las interacciones entre grupos y subgrupos, como género, lugar de origen, lengua materna, edad, si trabajan o no, el uso de redes sociales, contextos de interacción, así como la sede de estudios en donde cursan su licenciatura.

Si bien, en su mayoría, las y los estudiantes que cursan la licenciatura en Comunicación Intercultural en San Cristóbal de Las Casas provienen de bachilleratos generales y quienes se encuentran cursando la licenciatura en Desarrollo Sustentable, en Oxchuc, de bachilleratos tecnológicos, la forma en la que reformulan en mucho su identidad juvenil ligada a la UNICH es el reconocimiento y revalorización de las lenguas originarias y de los espacios naturales; además, reconocen la desigualdad estructural económica que cruza sus trayectorias estudiantiles y de vida. En la reflexión realizada se identificó como un elemento principal a la lengua materna, porque tal como señala Walsh, “la lengua es una esfera clave de intervención e invención no solo a nivel lingüístico, sino también con respecto a lo sentido-vivido-carnal-corporal” (2025, p. 17).

Hay un cuestionamiento o inquietud hacia las formas de producción agrícola, los usos de los recursos naturales y su distribución, así como la generación de contenidos e información, pero al mismo tiempo, observan un panorama desalentador en los ámbitos de seguridad pública, de seguridad para las mujeres, aún en los espacios educativos, donde han mencionado el hostigamiento y acoso.

 El ejercicio nos permitió conocer algunas de las apreciaciones sobre la conciencia que tienen de los espacios y el reconocimiento que tienen las y los estudiantes, por ejemplo, de los que pueden considerar espacios seguros y los no seguros; en todos, los recorridos escolares representan un riesgo. En el caso de estudiantes de Oxchuc, por estar a orillas de carretera, y en el de San Cristóbal de Las Casas, por la poca iluminación y las constantes inundaciones. Con lo anterior, identifican también la posición de desigualdad en la que viven en la mayoría de los contextos y encuentran en la educación universitaria una posibilidad de movilidad social o de poder migrar de los propios espacios familiares, muchas veces precarizados, hacia otras posibilidades.

 Referente a la temática de autocuidados, por ejemplo, coincide en ambas sedes un culto al cuerpo deportivo a través de hacer deportes o ir al gimnasio, o bien, la transformación corporal a partir de un cuidado estético como uso de uñas postizas, pedicure y manicure o teñir el cabello. Aquí encontramos la relación entre cuerpo, género e identidad; asimismo, para Mari Luz Esteban es importante cruzarlo con otras categorías que también atraviesan el género:

como son la clase social, por la accesibilidad económica a ciertos tratamientos, por ejemplo; la etnia y la cultura, el colectivo del que se forma parte, que puede estar más o menos centrado en el cuerpo; las actividades que se llevan a cabo (trabajo, deporte...), o las transformaciones que se dan en el tiempo (2013, pp. 120-122).

Por su parte, también mencionaron el bordado familiar o grupal como un espacio seguro para poder olvidar o regular los sucesos negativos o violentos de su vida. Cabe mencionar que son además conocimientos tradicionales que se enseñan por generaciones y constituyen espacios educativos no formales que conforman también su constitución identitaria cultural, lingüística y étnica.

Algo que sin duda diferencia la configuración de las identidades juveniles universitarias de otras es el tiempo-espacio educativo, pues la situación de “estudiante”, dice Pierre Bourdieu:

induce a un montón de cosas que son constitutivas de la situación escolar: tienen su paquete de libros amarrados con un cordel, están sentados en una motocicleta cotorreando con una chica, están solo entre jóvenes, chicos y chicas, fuera del trabajo, y en casa están eximidos de las tareas materiales en nombre del hecho de que están estudiando (1990. p.122).  

Esta situación para algunos o algunas implica alejarse o posponer el ingreso al mundo laboral; suele evidenciar de forma más clara los conflictos generacionales, sobre todo en espacios rurales. Sin embargo, en varios casos de los tres grupos que participaron, las y los estudiantes trabajaban por las tardes, los fines de semana, para poder costear escuela o familia. En el caso de las mujeres, la opción de una beca representa una oportunidad económica para sustentar a su familia, sobre todo en caso de tener hijas o hijos, por lo que ingresan dos o tres años después de haber terminado su EMS.       

 Reconfiguraciones identitarias desde las perspectivas intercultural y regional

Las imbricaciones que se han presentado anteriormente, entre regiones socioeconómicas del estado de Chiapas, una de las Unidades Académicas Multidisciplinares (UAM) de la UNICH y coordinaciones de zona del COBACH, dan la pauta para no obviar, desde las políticas educativas, pero también desde los planes y programas, aquellos elementos migratorios (internacionales, nacionales y locales), desplazamientos (forzados o no) y de gentrificación que nos muestran poblaciones juveniles dinámicas en constante movilidad y, por qué no decirlo, en casos de vulnerabilidad, elementos decisivos de su reconfiguración identitaria durante los procesos educativos universitarios.

A partir de lo antes expuesto, coincidimos con lo que menciona Giménez: “Las identidades nacen, crecen, se transforman, mueren y a veces resucitan” (Giménez, 1995, p. 21).

Durante los mapeos emergieron las reflexiones sobre los imaginarios respecto a cada centro educativo de COBACH o sedes de la UNICH, con ciertos atributos territoriales, que nos muestran a San Cristóbal de Las Casas como un nodo, al que otras ciudades como Oxchuc y las localidades aledañas se suscriben a sus parámetros socioespaciales.  Por ejemplo, identificar centros educativos de EMS (COBACH) ubicados al norte de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas como los más peligrosos por ser espacios de venta y consumo de droga, aunque también mencionaron el centro histórico como espacio de consumo de drogas, pero menos criminalizado.

 Lo anterior se liga intrínsecamente a las dinámicas poblacionales migrantes o desplazamientos intrarregionales hacia la zona norte de la ciudad y la situación de inseguridad que percibe la población. También muestra la intensa zonificación del territorio a partir de diferencias económicas y sociopolíticas, pero también culturales, lingüísticas, religiosas y ambientales.

Por su parte, la centralización educativa en materia de servicios, información o infraestructura puede situar en ocasiones a la sede central de la UNICH, ubicada en San Cristóbal de Las Casas, como un espacio de borramiento étnico lingüístico en el que mayormente se aprenden las dos principales lenguas originarias de la zona, Tseltal y Tsotsil, pero se genera menor interés en las otras lenguas hablantes de las y los jóvenes provenientes de otras zonas. Por mencionar un ejemplo, en la UAM de Valle del Tulijá, de un total de 25 estudiantes de la licenciatura de Lengua y Cultura y hablantes de la lengua Ch’ol,  dos no tenían como lengua materna el Ch’ol, sino el Tsotsil y Tseltal (migrantes regionales además), pero no había forma de tener clases en su lengua e incluso mencionaron sentirse discriminados en una licenciatura que se supone debería fomentar el conocimiento y valoración de todas las lenguas; se reducía en ocasiones a solo conocer la propia lengua originaria. Esto último coloca de nuevo la interrogante de cómo generar procesos educativos interculturales lingüísticos para que, a partir de estos conflictos, se generen posibles estrategias de diversidad lingüística entre diferentes regiones educativas.

Por otro lado, con relación a los elementos identitarios, el de los lugares de origen y lengua materna de las y los estudiantes tiene un papel relevante en su interacción. En el caso de los grupos de la licenciatura en Comunicación Intercultural, convergen estudiantes mestizos en su mayoría y, en menor cantidad, son provenientes de pueblos originarios. Se observa que el lugar de origen y la lengua materna inciden en la conformación de los subgrupos no solo como compañeras, compañeros, amistades, sino también en las dinámicas de trabajo que se llevan a cabo en su formación académica. En varias ocasiones, interactuar con el resto del grupo se torna un poco forzado; no siempre se genera de manera voluntaria. Ese es uno de los retos importantes para trabajar desde lo colectivo y volver la mirada para reconocer las diversidades y también el interés por interactuar y aprender de ellas y con ellas.

En el caso del grupo de Desarrollo Sustentable de la UAM de Oxchuc, la mayoría de sus integrantes son originarios de dicho municipio o comunidades aledañas, hablantes de la lengua Tseltal y pocos no la hablan, pero la comprenden, a excepción de un estudiante que proviene del municipio de Ocosingo, que no es hablante del Tseltal y habla castellano. En este grupo, sus integrantes visibilizan que en más de algún momento han sentido discriminación al interior y exterior de la universidad por ser hablantes de la lengua tseltal y por su origen étnico.

Las identidades individuales y colectivas se reconfiguran. En el caso de las y los estudiantes de la UNICH, el formar parte de una institución cuyo enfoque educativo es el modelo intercultural, a lo largo de su formación y mediante las dinámicas  al interior de la comunidad universitaria (clases, cursos, talleres, dinámicas, actividades extracurriculares), se les incentiva a volver la mirada a sus culturas, revalorar sus orígenes, los conocimientos locales, identificar encuentros y desencuentros a través de situaciones que han vivenciado de discriminación, de inseguridad, de exclusión por situación étnica o de género, pero también de reconocimiento a sus espacios, sus gustos, sus habilidades, sus conocimientos, elementos que pueden considerarse como una apuesta para los encuentros interculturales.

Conclusiones

Este texto devela un espacio de reflexión de los procesos educativos desde lo regional, partiendo de las tres intervenciones que se mencionaron, las mismas que pautan las experiencias encarnadas de las y los estudiantes. Por tal motivo, estas líneas que integramos en este apartado no son generalizables a otras regiones en donde haya dinámicas parecidas de discriminación o exclusión lingüística. Sin embargo, este trabajo realizado constituye la oportunidad de hacer un ejercicio de regionalización, esto es, encontrar elementos en un espacio-territorio determinado en el que coinciden prácticas sociales, discursos, imaginarios, corporalidades y se excluyen otras, en tanto se conforma otro espacio de algún modo homogéneo. Lo anterior, desde lo educativo.

Por otra parte, abordar el tema de las identidades y de las identidades juveniles desde la mirada intercultural con enfoque crítico es enriquecedor y permite situar, en este caso, a estudiantes de la UNICH y de diferentes instituciones de egreso de EMS, particularmente del COBACH, como agentes juveniles que experimentan, intervienen, construyen y reconstruyen los espacios y, por ende, sus identidades. Al mismo tiempo, es un llamado importante a visibilizar y a no reducir la educación intercultural a elementos etnolingüísticos o de tradiciones desde lo biocultural o lo folclórico, que edifican a poblaciones vivientes, cambiantes, glocales e intensamente heterogéneas, aunque se organicen en espacialidades más o menos homogéneas, como se mencionó anteriormente. Es decir, desde la puesta en práctica del enfoque intercultural crítico a la educación –no solo en teoría, sino en acciones puntuales–, se constituye como una de las herramientas que permite no llevar a cabo la folklorización de la educación, mostrando sus tensiones, contradicciones, negociaciones y configuraciones cambiantes y actuales de las juventudes estudiantiles en un contexto de educación universitaria intercultural.

Es así que, partimos de la cartografía corporal en el entendido de que las configuraciones geopolíticas y regionales permiten dar cuenta desde niveles microsociales, es decir, desde las mismas corporalidades, las relaciones de poder, las estéticas, los consumos y las formas de comunicar en los espacios universitarios y los territorios de sus comunidades de origen. Son juventudes estudiantiles mestizas y de pueblos originarios cuyas trayectorias de educación pública han transitado entre contextos precarizados, criminalizados, comunidades autónomas, espacios periurbanos, mercados globalizados y colonias gentrificadas, cuyas formaciones académicas o procedencias familiares de comunidades indígenas, les permiten reflexionar de forma crítica, cuestionar y apostar por otras posibilidades de identificarse, sobre todo desde el ámbito cultural, comunicacional y de producción del campo y de las formas de vida. Stuart Hall (2010) planteaba en su análisis sobre la identidad que, en las sociedades modernas o contemporáneas, hay un quiebre entre las identidades como experiencias totales y la fragmentación identitaria a partir de las diferentes interrelaciones socioespaciales que van de lo local y regional a lo global, así como de los ámbitos privados e individuales con los políticos y públicos. Esta tesis la ejemplifica con la relación del estado nación e identidad:

Por una parte, la nación y todas las identidades asociadas parecen haber sido reabsorbidas en comunidades más grandes que se sobrepasan y que interconectan identidades nacionales. Pero al mismo tiempo, hay un movimiento desde abajo. La gente y los grupos y las tribus que fueron inscritos previamente en las entidades llamadas estados-nación comienzan a redescubrir identidades que se habían olvidado (2010, p. 343).

Finalmente, a través de este texto se trae a la discusión y se pretende visibilizar el tema de las identidades juveniles universitarias. Lo anterior, a partir de herramientas participativas y de la incorporación de elementos metodológicos cualitativos, desde enfoques interdisciplinarios, interculturales, regionales, así como la influencia de epistemologías feministas, que nos permite dar cuenta de un tema que constituye una brecha para ubicar una regionalización educativa intercultural que es importante continuar indagando y, sobre todo, aportando desde nuestra labor docente en colaboración con estudiantes y colegas.

Referencias

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